La voracidad de la partidocracia

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México (El Mañanero Diario).- El INE solicitó un presupuesto de 25 mil 45 millones de pesos para el proceso electoral del 2018. De ellos, 18 mil 256 millones serán asignados para gastos operativos del Instituto y el resto, 6 mil 788 millones, para financiamiento de partidos y candidatos independientes.

El histórico e insultante despilfarro de recursos públicos no viene más que a exacerbar la animosidad de una sociedad en franco repudio a una clase política que se aleja cada vez más del interés y bienestar ciudadano.

Recordemos que una de las promesas de la Reforma Electoral del 2007 era la reducción del financiamiento público a partidos, cambiaron la fórmula para calcular los montos a designar pero aún así, año con año, el presupuesto se eleva.

Este “atraco legal” al erario no podría entenderse sin la corrupta trinidad: Legislativo-Partidos-INE.

Legisladores de TODOS los partidos políticos son los que modifican la ley, avalan las reformas y ellos mismos se las aplican.

El INE “aprueba” lo que dicta la Constitución y los partidos gustosos aceptan las carretadas de miles de millones de pesos que ellos mismos legislaron. Todo para llevar a cabo un proceso electoral desacreditado por la mayoría de los ciudadanos.

La rapiña de los legisladores la valida el INE, autoridad que en vez de dar certidumbre a las elecciones falla en su labor, viciando su función de ente regulador, de castigar los delitos electorales que no ve, que nunca encuentra o, lo que es peor, utiliza una vara para un partido y para otros otra o ninguna.

El altísimo costo de unas elecciones, cada vez menos confiables, encabrona.

Destinar miles de millones de pesos a la partidocracia de este país, duele.

Es una afrenta grave a un país que tiene a la mitad de su población condenada a la pobreza.

Es una “mentada” para los millones de mexicanos que no pueden siquiera cubrir sus necesidades más básicas.

Es humillante para la sociedad el desfile de carretonadas de dinero público que se dan los partidos en aras de “la democracia” cuando solo perpetúan la pobreza y la ignorancia de sus gobernados.

Los ciudadanos patrocinamos a partidos y a franquicias familiares que se han enriquecido con nuestros impuestos en medio de una impresionante opacidad en la cual se esconden y pactan acuerdos para sus intereses particulares y partidistas.

Los ciudadanos pagamos el espectáculo por verlos cómo simulan emprender acciones para el bienestar de sus votantes.

Hacen suyas las agendas ciudadanas durante la contienda electoral, desechándolas después de obtenido el voto que les exige la rendición de cuentas.

23 propuestas para reducir el financiamiento a partidos han sido desechadas o congeladas en el Congreso. Las tres últimas iniciativas, la del diputado perredista Agustín Basave con “Voto Blanco”, la del senador panista Francisco Búrquez y la de #SinVotoNoHayDinero del diputado independiente de Jalisco, Pedro Kumamoto.

Esta última, que llegó a la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, no pudo ser dictaminada porque diputados del PRI, PVEM, Nueva Alianza, PES y del PAN reventaron la sesión.

Así se las gastan los gandallas.

Así actúa la gavilla que ocupa el poder en México.

Eso sí, para echarse la bolita unos a otros son muy buenos y dan muestra de su capacidad de indignación al momento de lavarse las manos.

Los partidos se acusan entre sí por el inmoral financiamiento que se otorgaron, pero no mueven un dedo para la reducción del mismo, sus prerrogativas son primero.

Su apetito por el dinero público los hace cometer otra serie de tropelías como la que el INE informó en días pasados.

TODOS los partidos políticos inflaron sus padrones en un 25 por ciento. De un total de 19 millones 632 mil 721 ciudadanos afiliados a partidos, el INE identificó que 5 millones 118 mil 155 están muertos, “duplicados” o no existen.

El PAN es el partido que más infló su padrón con un 46% que fue desechado por el Instituto Electoral, de escándalo.

No importa crisis, hartazgo social, no importa que en 2016 el recorte a educación fue casi de 6 mil millones de pesos, no importa. El presupuesto a partidos políticos está blindado por la Constitución.

Ahí nadie mete mano sin el acuerdo de todos. Y todos calladitos se ven más bonitos y más con miles de millones en sus bolsillos.

Me viene a la mente una pintura de Francisco de Goya, Saturno devorando a sus hijos. Desgarrador y trágico. Así se ve la partidocracia de nuestro país. El sistema político devorando a sus gobernados antes de ser destronados por ellos.

Grotesco.

No hay límites.

No hay vergüenza.

No tienen “llenadera”.

Son hijos de probeta.