El candidato de AMLO

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Ojalá que AMLO tenga boca de profeta. Y no porque desee verlo despachando en Los Pinos, sino porque, de entre todas las declaraciones que ha soltado en las últimas semanas, la del jueves me parece la más afortunada. Le puso nombre y apellido al que, dice El Peje, será el candidato del PRI para la elección del próximo año. Contra todos los pronósticos, se le adelantó al mismo Enrique Peña Nieto; irónicamente, no sabe que le está haciendo un favor.

“La mafia del poder ya está decidiendo tener dos candidatos a la Presidencia. Uno, vamos a decir, el principal, que seguramente va a ser Mit (acento tabasqueño para el apellido Meade). Ése va a tener el apoyo del PRI y también del PAN (…) Lo ven bien los de la mafia del poder, porque es darle continuidad al modelo neoliberal…”, afirmó el dirigente de Morena en un video que publicó en sus redes sociales. Así, López Obrador “destapa” a José Antonio Meade, quien será su rival rumbo a la Presidencia. Una profecía que, por supuesto, podría autocumplirse.

Con los números de Consulta Mitofksy que reportamos aquí hace unos días, sobre las preferencias rumbo a 2018 en todos los partidos (por su reconocimiento de nombre), el actual secretario de Hacienda es una de las cartas fuertes para un partido, el PRI, que está obligado a buscar a un candidato inobjetable, un candidato al que nadie pueda ponerle la diana que ya de suyo tiene puesta el logotipo: el de la corrupción. No hay hoy nada ni nadie que pueda emitir ninguna acusación que opaque la carrera y la integridad de José Antonio Meade. Será por ello que AMLO se lanza de una vez al ataque con la única arma que tiene y que tendrá a su alcance para este caso, su palabra, el discurso, la arenga. Con el objetivo de construir a punta de arengas una realidad alternativa que nada tenga que ver con la realidad en sí misma. Fuera de eso, de cualquier mote o fraseo que puede dirigirle a José Antonio Meade, carece de cualquier otro elemento capaz de enlodar un nombre respetado en varias esferas, no sólo dentro de la política nacional (por personajes de todos los colores), sino del escenario internacional.

Aquí mencionamos el editorial que Bloomberg publicó esta semana sobre el prestigio y las capacidades que se le reconocen a José Antonio Meade en las distintas funciones que ha desempeñado a lo largo de una década. Meade, además de ser un político y economista de primera, es un personaje alejado del estilo de vida ostentoso que tanto gusta a esa, tan deplorable, élite política del país. Y tiene (lo reconocen tirios y troyanos) una mente privilegiada y un conocimiento amplísimo de todos los temas que pasan por la administración pública de este país.

Por eso estimo que Andrés Manuel tiene razón: José Antonio Meade debe ser ese candidato que el PRI necesita con urgencia, tiene el perfil que necesita para ser competitiva esa marca tricolor tan lastimada, tan manoseada, con tanto y tan evidente desprestigio. AMLO sabe que si son listos, los priistas entenderán que, cuando llevan tanto tiempo caminando al borde del abismo, sólo hay dos opciones: alejarse del mismo o caer al precipicio. Y cuando se aborden los temas de corrupción, transparencia, Estado de derecho, combate a la impunidad, etcétera, sólo alguien como Meade tendrá la autoridad moral no sólo para resistir los embates de Andrés Manuel, sino para exigirle de regreso claridad de diseño de política pública respecto a todas sus promesas de campaña. Y, luego, El Peje le preguntará qué hará con los corruptos del PRI (y Meade tendrá que responder). Y, de regreso, Meade preguntará cómo piensa meter a la economía formal a todos los informales (y AMLO tendrá que responder). Y etcétera.

Ojalá y Pepe Mit Meade sea el contrincante de AMLO. Porque eso necesariamente le va a subir el nivel al debate, en todos los temas. Y México, eso es, precisamente, lo que requiere con urgencia.
 

Vía Excélsior/Yuriria Sierra