“Tepito es un infierno”, ya ni la policía entra

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Ciudad de México (Crónica).- Vecinos, comerciantes, clientes… hasta la misma policía coinciden en que el barrio bravo se ha transformado en el cinturón más violento, sangriento y delincuencial de toda la Ciudad de México ◗ Crónica recorrió calles, vecindades y negocios; no observó a policías, “ya no entran, y a los que lo hacen, los matan”

El barrio ya no es lo mismo. Ya no hay códigos, ni respeto; “el bisnes” ya no es la fayuca, la piratería, la mariguana… “Tepito ya no es Tepito, es un infierno”.

Vecinos, comerciantes, clientes… hasta la misma policía coinciden en que el barrio bravo se ha transformado, “y para muy mal”, en el cinturón más violento, sangriento y delincuencial de toda la Ciudad de México.

Con sólo pisar Tepito —enclavado en la colonia Morelos, delegación Cuauhtémoc— cualquier persona se dará cuenta que el barrio se rige bajo su propia ley.

La policía ya no entra, sólo lo hace de forma muy esporádica durante operativos de la PGJ y apoyados por cientos de granaderos o agentes de investigación.

Y es que los uniformados, ya sea de la SSP o de la Procuraduría, que se pasan los límites —a unos 200 metros después del Eje 1, casi a la altura de la calle de Matamoros hacia adentro—, ésos que los propios capos han establecido, son asesinados.

El último murió hace dos semanas en la calle Aztecas. No obedeció la advertencia.

Su afán de detener a un delincuente lo empujó a cruzar la franja prohibida. Fue baleado y su cuerpo tendido en el asfalto, sin que ninguna autoridad pudiera ayudarlo.

Todos los días Tepito amanece manchado de sangre, ya sea por el hallazgo de decapitados, la muerte de menores de edad o por balaceras que cobran tres o cuatros vidas.

En el barrio ya no hay autoridad que ponga orden, se rige bajo sus propias reglas, impuestas por quienes mandan en el territorio.

Crónica acudió a Tepito —durante un par de semanas— para conocer cómo se vive en una de las zonas más violentas e inseguras de la Ciudad de México, según el ranking de la PGJ.

Este reportero visitó calles, vecindades, locales, chelerías…

Durante recorridos, guiados por gente del mismo barrio y comerciantes de la zona, se comprobó cómo Tepito, actualmente “en guerra” por la disputa del territorio entre los integrantes que quedan de La Unión de Tepito y del grupo opositor La U, es el epicentro de la mafia capitalina: asesinatos a cualquier hora del día, extorsiones y cobro de uso de suelo a comerciantes, venta de droga en la vía pública y a plena luz del día, menores de edad entregando droga y armados.

NARCOMENUDEO.

En las calles de Tepito puedes encontrar cualquier droga, incluso si no ha sido inventada, “aquí ya existe”.

A plena luz del día, los tepiteños, venden mariguana y cocaína en vitrales de “aguas frescas”. Nadie les dice nada.

“Hijo, aquí todos sabemos en dónde están los puntos de venta y de distribución, pero la policía se hace pendeja”, dice Iván, un nativo del barrio que se dice cansado de los abusos, y que dice conocer el movimiento de los cárteles de La Unión y de La U.

Caminando por la calle Libertad, a espaldas de una imagen de la Virgen de Guadalupe, nos topamos con un grupo de individuos; son los que venden la droga, y, según Iván, pertenecen a La Unión de Tepito.

Eso sí, confirmamos, no a cualquier persona le venden, sólo a conocidos; incluso, de actuar raro una persona o mirón, lo más seguro es que haya un trágico final, pues están armados y desconfían de todas las personas ajenas.

Más adelante, sobre Libertad —a la altura del parque— observamos a cerca de seis o siete distribuidores.

Sin embargo, es a la vuelta, en el 6 de Jesús Carranza, —Libertad y Jesús Carranza— donde se encuentra la madre de los centros de distribución de droga.

En tiempos pasados, la droga solía venderse dentro de esta vecindad; sin embargo, dos policías llegaron a vivir a este sitio y les pidieron a los distribuidores que hicieran sus negocios afuera, sobre la banqueta.

Y así es, venden “cristal, perico, tachas, ácidos, rocas, mota… y uno que otro invento”.

Sobre la acera de Jesús Carranza, frente al 6; hay hombres ofreciendo la mercancía. Ya no dejan pasar a la vecindad, el negocio es afuera, en la vía pública.

Según Iván, el 6 de Carranza es manejado por uno de los principales narcotraficantes de la zona: Gustavo Arias; quien actualmente se niega a pagar derecho de piso y las cuotas, pero, tras la muerte de Pancho Cayagua, líder de La Unión de Tepito, “tendrá que alinearse o alinearse”.

Crónica ingresó al 6 de Carranza. En el lugar la tensión y la desconfianza son perceptibles: “¿A dónde vas?, ¿con quién? ¿a quién topas (conoces)?”, es lo que nos dijeron apenas y nos aparecimos frente a la puerta, de no más de dos metros de ancho, color blanco.

Y es que ahí, nos advierte Iván, un mal negocio por la mercancía, una deuda pendiente o si en el pasado tuviste algún problema con el vendedor, puede desatar una balacera.

“Todos aquí sabemos dónde está la droga y todos los problemas que causa y los policías no hacen nada porque reciben su parte, por eso ya ni entran”, señala Iván con cierto enojo.

Ya adentro todo es tranquilidad. Son las 15:00 horas y no había movimiento; uno que otro vecino se asomaba, pero nada del otro mundo… “ya todo es afuera, adentro sólo negocios chonchos, pactados y con cita”.

MOVILIDAD.

Una de las frases que más se escuchó durante el paseo por Tepito fue: “aguas con las motos”.

Entre las calles, por los incontables pasillos y múltiples puestos de este enorme tianguis, el modo preferido de trasladarse de un lado a otro es en moto o motoneta. “La mayoría son robadas, las rearman y las venden más baratas. La mayoría tiene una”, nos cuenta Iván, vendedor de perfumes.

Literalmente cualquiera puede manejar una moto en Tepito.

En el camino se observó cómo un niño que no rebasaba los 13 años conducía una motoneta entre los puestos, mientras su acompañante, de la misma edad, llevaba en las manos dos cervezas.

En el barrio todo es posible.

“Aquí a cada rato se pelean los de las motos y los que van caminando porque les vale y te la echan encima para pasar rápido y pues los otros se enojan y rápido se agarran a golpes”, dice Iván.

Estas motos también son un medio para transportar la droga de un punto a otro de manera rápida y sencilla, ya que no hay nadie que haga revisiones. Nadie se atreve.

La moto es también la forma más rápida de huir después de haber cometido una fechoría, puesto que si miembros de la seguridad establecida por La Unión de Tepito los alcanza, con suerte sólo les toca una brutal golpiza.

Los comerciantes comentan que tras la muerte de Pancho Cayagua la inseguridad ha aumentado, cuestión que los ha afectado de manera importante.

“Ya ni a nosotros nos respetan, de a tiro por viaje andan asaltando a compañeros y matando gente. Están viendo que la venta anda baja y todavía hacen sus cosas”, indica una comerciante de tenis, quien lleva viviendo en Tepito 40 años y que coincide en que este barrio ya no es el de antes.

Y es que la época de la fayuca quedó atrás: vender ropa, zapatos o artículos de segunda mano ya no deja y pagar las cuotas diarias, que rondan los 200 pesos, se está volviendo cada vez más complicado.

La cuota cubre los siguientes rubros: seguridad por parte de La Unión de Tepito, limpieza y el ya bien conocido derecho de piso.

“Antes, pues nos taloneábamos entre nosotros y en buena onda y todo tranquilo, pero ahora los escuincles te sacan un arma larga y ya valiste. Ya nadie respeta”.

CREAN SU PERIÓDICO. Se ha vuelto común que entre los pasillos de los puestos vayan a tirar los cadáveres de las víctimas del reacomodo que está sufriendo Tepito tras el deceso de Cayagua.

En ningún medio informan acerca de estas muertes que ocurren a diario entre pasillos; pero a ningún comerciante se le va una sola noticia de lo que ocurre a su alrededor.

El método de contar lo que pasa en el barrio de boca en boca sigue siendo igual de popular que antes; sin embargo, la tecnología ahora también ayuda en Tepito para informar de manera más rápida lo que está pasando en la zona.

“Tenemos entre comerciantes nuestro grupo de Whats­App, le llamamos el Periódico y es en donde todos nos pasamos las noticias de lo que pasa acá. El otro día aquí en la calle en la que estoy mataron a un chavo y a los 30 segundos ya sabían los que están sobre el Eje 1”, comenta una de las comerciantes del barrio bravo que está incluida en este grupo informativo y que pidió el anonimato.

Desde luego, como buenos y solidarios compañeros, también se avisan cuando habrá operativos o algo que ponga en riesgo su negocio.