En Ciudad Altamirano, cabecera municipal de Pungarabato, Guerrero, se pueden ver calcomanías de la candidata a alcaldesa por el PRD, y mantas del aspirante del PRI, pero ni rastro del aspirante de Morena

Cuando el candidato presidencial del partido, Andrés Manuel López Obrador, visitó la ciudad, el pasado 2 de junio, el nombre de Luis Avellaneda solo apareció confundido entre otras personalidades locales presentadas en el templete. Pero el candidato a alcalde no estaba ahí. Ni en algún otro punto del municipio. Es solo un nombre que rellenará la boleta electoral. En los hechos, no hay candidato ni campaña.

Nadie en el partido reconoce abiertamente la razón. Él mismo declaró a medios locales –vía telefónica– al iniciar las campañas que había tenido que salir de la localidad para atenderse de un problema de salud. Algo temporal. Pero por lo bajo, todo mundo lo sabe: un grupo criminal lo amenazó y prefirió esfumarse.El candidato ya perdió a su padre, el empresario melonero Jesús Avellaneda Chávez, asesinado en 2012 en Rivapalacio, Michoacán, municipio colindante.

Este es solo uno de los casos en los que no hay campaña o candidato.Fuentes de Morena, quienes pidieron anonimato, aseguraron que lo mismo ocurre en los municipios de Arcelia, Apaxtla de Castrejón, Eduardo Neri y en Quechultenango, donde en noviembre pasado fue asesinado un precandidato a alcalde de Movimiento Ciudadano.

El PRD, que junto con el PRI es el partido más fuerte en Guerrero, también reconoció que hay zonas donde no se puede hacer campaña. Su secretario general a nivel nacional, Ángel Ávila, acudió al estado en mayo pasado para denunciar desde ahí la situación y dijo que en los municipios de Tixtla, Chilapa, Pungarabato y Arcelia hacer campaña era “casi imposible”. Según tenía noticia, al menos 20 candidatos locales habían renunciado a la candidatura por las condiciones de inseguridad.

Solo en el PRI se pide no caer en pánico por las noticias de ataques. El secretario de comunicación del partido en el estado, Francisco Rangel, pidió no atribuir todos los actos de violencia al crimen organizado, y puso como ejemplo el caso de un candidato cuyo vehículo fue baleado en la carretera, pero por un intento de robo que no pasó a mayores. Aseguró que no quiere minimizar las cosas, pero no cree que sea  una situación escandalosa.

De cualquier modo, todos los partidos han tenido que corregir sus listas de candidatos en Guerrero por asesinatos o porque el miedo hizo a los nominados cambiar sus aspiraciones. Al 1 de junio pasado, el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Guerrero (IEPCG) había registrado 440 renuncias a candidaturas, el 5% de los postulados, aunque el organismo no especificó si todas eran por el clima de violencia o por otras razones. A un mes de las elecciones, esta cifra ya significaba 63 renuncias más que las que se dieron en el anterior proceso electoral estatal, en 2015.

 

 

 

Con información Animal Politico