VAYA ablandada le aplicaron al suspirante verde a la gubernatura de Chiapas Eduardo Ramírez para aplacar su intento de rebelión tras la imposición de Roberto Albores como candidato del PRI-PVEM.

Opinión | Templo Mayor F.Bartolomé(Reforma)

 

VAYA ablandada le aplicaron al suspirante verde a la gubernatura de Chiapas Eduardo Ramírez para aplacar su intento de rebelión tras la imposición de Roberto Albores como candidato del PRI-PVEM.

PRIMERO, Enrique Ochoa envió como delegado tricolor a Luis Enrique Miranda, quien tiene fama de muchas cosas pero no de suavecito, y luego apostaron policías afuera de la casa de Ramírez y le hicieron saber que por ahí andaba una orden ministerial con su nombre.

CUENTAN que después lo llamaron a la Casa de Gobierno donde estaban esperándolo el gobernador Manuel Velasco, el senador Pablo Escudero, el propio Miranda y el senador Luis Melgar.

Y QUE AHÍ le dijeron que le bajara a sus pretensiones y le mostraron un mensaje telefónico presuntamente enviado por René Bejarano diciéndole que Andrés Manuel López Obrador ya lo esperaba en Morena.

ÉL DIJO que a Bejarano ni lo conocía pero, ante tal apretón, acabó desistiéndose de su anunciada salida del PVEM a cambio de entrar a un proceso interno contra Albores y Melgar. Nomás que, como en "El Son de la Negra", le dijeron que sí, ¡pero no le dijeron cuándo!

QUIENES saben de estrategia electoral nomás no le encuentran la ventaja a que José Antonio Meade compartiera escenario y presumiera ser amigo de Manlio Fabio Beltrones en su gira de ayer por Sonora.

Y ES QUE, por más que se diga que el ex gobernador sonorense le sumará votos al aspirante presidencial en esa entidad, los negativos que carga tras las acusaciones por el desvío de recursos públicos de Chihuahua al PRI pueden tener el efecto contrario en el resto del país.

EL GANÓN, sin duda, fue Beltrones: apapachado y reivindicado en su terruño aun a costa de la imagen del precandidato. ¿Pues qué no se supone que lo más importante para el tricolor es su gallo para Los Pinos? Es pregunta que no entiende las prioridades.

SE EQUIVOCARON quienes creían que con la salida de Gabriela Cuevas del PAN hacia Morena se habían acabado los problemas para acomodar a los suspirantes blanquiazules en la Miguel Hidalgo, uno de sus dos bastiones en la CDMX.

COMO en el juego de las sillas, sólo hay tres candidaturas por ocupar: la alcaldía, la diputación federal y la diputación local, pero aún hay cinco panistas dando vueltas alrededor de ellas.

LA DECISIÓN debe darse la próxima semana y, al final, se quedarán sin silla dos panistas entre Mariana Gómez del Campo, Federico Döring, Jorge Triana, Margarita Martínez Fisher y Gabriela Salido. ¡Paaaaren la música!

Con información de Reforma