Opinión | Por Enea Salgado

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ordenó al Instituto Nacional Electoral (INE) registrar a Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” como candidato presidencial independiente, al resolver que dicho organismo habría violado su derecho de audiencia y garantía al debido proceso.

Con cuatro votos a favor y tres en contra, incluido el voto de la magistrada presidenta Janine Otálora Malassis, el Tribunal concluyó que “El Bronco” había alcanzado el 1% de apoyos ciudadanos requerido, bajo una serie de argumentos que delatan a cuatro magistrados apartándose del encargo conferido: aplicar la ley para otorgar certeza jurídica a través de sus resoluciones.

Los magistrados Indalfer Infante Gonzales, Mónica Soto Fregoso y José Luis Vargas votaron a favor junto al magistrado Felipe Alfredo Fuentes Barrera, el encargado de elaborar el proyecto de sentencia, que según vulneraba el derecho de audiencia del aspirante.

Los cuatro magistrados ignoraron olímpicamente las anomalías detectadas por el INE, motivo por el cual, había rechazado el registro del gobernador con licencia de Nuevo León.

Los magistrados que votaron a favor del registro de “El Bronco”, hicieron caso omiso de las inconsistencias detectadas y documentadas por el INE: 158,532 simulaciones de firmas; 810,995 firmas no encontradas en la lista nominal; 205,721 fotocopias; 23,644 documentos no válidos; 17.3 millones de pesos de financiamiento sospechoso; al menos 680 mil pesos triangulados con empresas sospechosas; 1.6 millones de gastos no reportados; 1.1 millones de pagos a Facebook no comprobados; uso de empresas sin registro en el padrón de proveedores; funcionarios investigados por juntar firmas en días y horas hábiles; y captura de miles de firmas en un mismo domicilio de madrugada.

De los dos millones 34 mil 432 firmas que presentó “El Bronco”, el 58% fueron apócrifas. A pesar de las múltiples violaciones a la ley y de que le faltaban 16,656 firmas para cumplir con los requisitos para aparecer en la boleta electoral, cuatro magistrados alejados de la legalidad se inclinaron a favor de una jugada política y votaron a favor de la trampa, privilegiando la impunidad y premiando a un delincuente electoral.

Los fallos del Tribunal Electoral, son definitivos e inapelables, no hay un órgano superior a él, que eche abajo su ominosa resolución. Y esto es grave: su credibilidad queda aún más reducida, debido a las resoluciones emitidas a favor del PRI, en el proceso electoral del Estado de México y Coahuila, el desaseo que mostró el Tribunal, fue de enormes proporciones, y al igual que hoy, al ordenar al INE acatar su fallo de incluir a “El Bronco” en la boleta, a pesar de las miles de firmas falsas, de las miles de firmas de muertos, de que no logró el número requerido, mina los esfuerzos del INE de cumplir con la ley y sus propios lineamientos.

¿Por qué los magistrados no votaron a favor de reponer el procedimiento, ordenando al INE respetar su derecho de audiencia y debido proceso al igual que lo resolvieron en el caso de Armando Ríos Peter?

Para “no afectar los derechos del aspirante”, cuatro magistrados decidieron que era mejor eliminar de tajo, el cumplimiento de los requisitos para aparecer en la boleta electoral. Así, en medio de una maniobra política, sucia e inverosímil el Tribunal, le otorgó el derecho de ser votado a Jaime Rodríguez “El Bronco”, por encima de los principios rectores de la misma autoridad electoral.

Este fallo a favor del neoleonés, no puede entenderse sin la mano del Ejecutivo. Darse de balazos en el pie, es el deporte favorito del que despacha en Los Pinos. No le importa el costo a pagar, con tal de no perder el poder y posicionar mejor a su candidato que se encuentra en el sótano de las preferencias de los electores.

El proceso electoral está viciado, la máxima instancia electoral de México, ha sido tocada: cuatro magistrados declinaron a su deber, otorgar certeza. Validaron el registro de alguien que no cumple los requisitos para contender por la Presidencia de nuestro país.

El mismo Tribunal trasgredió la ley. Imposible no verlo, imposible no preocuparse, imposible no visualizar un escenario en el que los candidatos no acepten los resultados de la elección, alegando que este fallo del Tribunal ha manchado el proceso, ha pisoteado la norma y ha mandado al carajo su propia misión. Imposible no ver cómo la estabilidad de nuestro país que se encuentra convulsionado por la violencia, la muerte, la desaparición de miles de mexicanos, por la corrupción y la impunidad que ha sido el sello de este gobierno, tenga un desenlace fatal.

De suma gravedad en lo que se ha convertido el Tribunal: un cochinero institucional.

Este es el legado de Peña Nieto, este es su cochinero presidencial.

 

Con información de El mañanero