Una cuota de paridad de género para las elecciones mexicanas ha dado lugar a muchos “cargos simulados” en municipios de Chiapas que funcionan mediante la autodeterminación de los pueblos indígenas.

Con frecuencia, las mujeres electas constitucionalmente sirven únicamente como prestanombres para los hombres electos por las costumbres tradicionales.

MUNICIPIO DE ALDAMA, MÉXICO — En 2018, una mujer fue electa como presidenta municipal de esta complicada y conflictiva área.

Pero es un hombre quien gobierna esta zona del estado mexicano de Chiapas.

A pesar de la elección triunfante de Verónica Ruiz Pérez, la comunidad reconoce a Adolfo López Gómez como el presidente “real”.

Este es un fenómeno común en los municipios de Chiapas, gracias a dos leyes aparentemente contradictorias entre sí: una ley constitucional mexicana que exige la paridad de género, y otra que estipula la autodeterminación de los pueblos indígenas.

Ruiz Pérez dice que ella no quería ser presidenta; fue su esposo el que buscaba el cargo. Ignacio Pérez Girón, su esposo, fue asesinado en mayo de 2019. Él había sido electo para la presidencia en lo que se conoce como plebiscito a mano alzada: una reunión de la asamblea donde se vota levantando la mano.

Mediante ese proceso informal se han elegido los presidentes municipales durante décadas.

Desde 2001, la Constitución mexicana estipula el derecho a la autodeterminación de los pueblos indígenas. En municipios como Aldama, la población local puede decidir “sus formas específicas de organización social [e] implementar sus propios sistemas normativos para la regulación y resolución de conflictos internos”.

Por tradición, eso ha significado un sistema de liderazgo realmente cerrado para las mujeres.

Luego, en 2014, se agregó un principio de paridad de género a la Constitución mexicana, que exigía que todas las elecciones tuvieran una candidata mujer. La ley entró en vigencia con las elecciones de 2015.

Entonces surgió una nueva costumbre local: elegir a un hombre por medio de un referéndum a mano alza, y después elegir a una mujer como su prestanombres.

“Las candidatas tienen siempre un pariente en el cabildo, esposos, hermanos,
papás, cuñados”, dice Aracely Burguete Cal y Mayor, investigadora y integrante de la Red Chiapas por la Paridad Efectiva, mejor conocida por su acrónimo, REPARE.

Se pone en las boletas locales a un número suficiente de mujeres para cumplir con la cuota, explica Maricela Hazel Pacheco Pozos, investigadora del Instituto de
investigaciones jurídicas de la Universidad Autónoma de Chiapas.

“Hay muchos cargos simulados”, dice.

Eso fue lo que sucedió con Ruiz Pérez, a quien propusieron como candidata a la presidencia municipal de Aldama solo porque era la esposa de Pérez Girón y porque su partido necesitaba una mujer en las boletas. En 2018, antes de que asesinaran a su esposo, ella ganó la elección y nombró a su esposo síndico, en el entendido de que ella implementaría todo lo que él propusiera.

La función del presidente municipal es parecida a la de un alcalde que organiza reuniones ciudadanas, consulta con los residentes locales acerca de sus necesidades, ratifica e implementa las decisiones políticas locales y representa al municipio en los eventos importantes. El presidente también controla a las fuerzas policiales del municipio.

Cuando asesinaron a su esposo, Ruiz Pérez continuó como presidenta municipal titular, pero nombraron a otro hombre para que se encargara de los asuntos locales.

Ese hombre, López Gómez, dice que la situación no es inusual.

“Verónica [Ruiz Pérez] llega sin que haya contendido, sin que tenga ambiciones en la política, simplemente lo hace por apoyar a su pareja”, explica López Gómez.

Después de que su esposo murió, Ruiz Pérez decidió continuar en su puesto, a pesar de que temía por su seguridad.

La vida en Aldama suele estar marcada por el tipo de violencia que le costó la vida a su esposo. Pérez Girón fue asesinado en el contexto de un conflicto territorial por 60 hectáreas de tierra entre los municipios de Aldama y Chenalhó. De acuerdo con las autoridades, Pérez Girón fue secuestrado por dinero y asesinado más tarde por cuatro personas que ya fueron arrestadas.

“Sí, llegué a pensar en dejar el trabajo, murió mi esposo, seguro a mí me matan también, eso pensé; después pensé, mejor tengo que echarle ganas al trabajo, haré
todo hasta donde puedo con el trabajo, eso dije”, señala Ruiz Pérez.

Antes de convertirse en la figura de la presidenta de Aldama, Ruiz Pérez trabajaba en la elaboración de artesanías tradicionales. Tiene tres hijos y tres hijas. Dice que no le importa el acuerdo actual con López Gómez; de hecho, confía en él.

“No puedo sola porque soy mujer, pero como eligieron mi asesor y me apoya, trabajamos juntos, salimos juntos en las reuniones”, dice.

Al terminar su mandato en 2021, Ruiz Pérez dice que no planea seguir en la política y que regresará a su trabajo de artesana.