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El Mundo

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El Partido Republicano quema los últimos cartuchos para evitar que Donald Trump consiga ser el candidato a las elecciones presidenciales de noviembre. Tras ganar en la mayoría de Estados que estaban en juego en las primarias del Supermartes, el nacionalpopulista Trump, un magnate con un mensaje ajeno a la tradición conservadora de EE UU, está más cerca de la nominación republicana. Pero carece de los delegados suficientes. La resistencia, en el aparato del partido y en las bases, es fuerte. Sus oponentes, a la desesperada, quieren llevar la batalla hasta la convención que en julio coronará al candidato.